Las telenovelas forman parte de la vida diaria de casi todas las familias que tienen un televisor con cable en sus casas, constituyen parte fundamental de las mañanas de todas las amas de casa que cocinan temprano, de las horas del almuerzo y de las noches llenas de pañuelos y palomitas de más de un integrante de la familia. Son una distracción que hay en casi cualquier momento del día, son dramáticas, algunas divertidas, otras trágicas, pero al fin y al cabo, son telenovelas. Hay ciertos estándares que casi siempre ocurren en estas, cosas repetitivas y nada sorprendentes, pero que nunca acaban. Entre las cosas que siempre ocurren en las telenovelas, tenemos:

– Todas cuentan la historia de un amor imposible.

– Siempre hay dos hermanos/as que se enamoran de la misma persona y eso causa polémica.

– Eternamente está la villana millonaria que hace cualquier cosa por el galán que se le resiste.

– Alguien siempre pierde la memoria, queda ciego o tiene un accidente que lo deja inválido.

– No falta la empleada chismosa que sabe todo acerca de todos y no duda en contarlo.

– “Juan Pérez no es tu verdadero padre”

– Siempre veremos varias escenas apasionantes.

– La mamá del protagonista siempre le busca una pareja conveniente a su hijo.

– Las bofetadas siempre están presentes, esa escena nunca falta.

– Al bueno de la historia siempre le pasan cosas malas.

– Y, por último, todas las telenovelas acaban en una boda.

Por todas estas razones, y más, es que probablemente tu mamá, tu abuelita y hasta la vecina que tanto te quiere, está siempre pegada al televisor o hablando de la pobre sirvienta que se enamora del galán de los ojos de su mami, que por cierto la odia y la culpa de un robo que no hizo; y es por esto que los dramas noveleros jamás pasarán de moda.

 

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