Desde la antigüedad muchas personas se rigen por la ley del destino en la cual tienen la creencia que toda nuestra vida esta predicha, aunque también hay muchas otras personas que se niegan a creer en eso de destino ya que no soportan el hecho de saber que no son dueños de su vida.

El creer en el destino supone que cada acción o decisión que tomamos ya está predicha y por lo tanto no somos nosotros quienes decidimos el que hacer de nuestras vidas, para todos aquellos que sienten la necesidad de creer en el destino por alguna situación amorosa, existen diversas historias sobre estos hechos, pero quizá una de las populares es la historia del hilo rojo del destino, este es un antiguo relato oriental en el que se describe como el destino de una pareja esta predicho y aunque pase mucho tiempo estas dos personas siempre se encontraran, para que comprendas mejor de lo que hablo acá te dejo la historia.

El hilo rojo del destino

Hace mucho tiempo existió un emperador el cual tenía mucho curiosidad sobre el hilo rojo del destino, este emperador se enteró que en su provincia había una bruja que tenía la capacidad de poder ver los dos extremos del hijo rojo, por lo que el emperador la mando a traer y cuando ella está frente a él, le pidió que le mostrara la persona que tenía el extremo de su hijo, la bruja accedió a la petición del emperador y comenzó la búsqueda.

La bruja en compañía del emperador recorrieron toda la provincia hasta llegar al mercado en donde se encontró en un puesto de verduras muy pobre, allí estaba una joven mujer con un bebe en sus brazos, esta joven mujer era muy pobre y andrajosa, la bruja le pidió a esta mujer que se pusiera de pie y al hacerlo le dijo al emperador “aquí termina tu hilo”, pero el emperador pensó que era una burla de la bruja y se enfureció tanto que arrojo con mucha fuerza a la campesina y esta cayó al suelo y arrojo a su bebe que cayó al suelo también y se golpeó en la frente tan fuerte que se abrió la piel, la bruja fue arrestada y el emperador ordeno que le cortaran la cabeza.

Al pasar los años llego el momento en el que el joven emperador debía casarse por lo que su corte le aconsejo que lo mejor sería que desposara a la hija de un muy poderoso general, el operador accedió y comenzaron los preparativos para la boda.

Cuando llega el día de la boda, el emperador esperando a su futura esposa solo puede ver a una joven que lleva un hermoso vestido y el rostro cubierto por un velo.

Cuando llego el momento de quitarle el velo, se mostró su hermoso rostro pero había algo extraño en ella, en la frente tenía una muy peculiar cicatriz misma que el emperador había provocado varios años atrás.

Podemos analizar que si el emperador hubiese esperado a que la bruja le explicara en cuál de las dos personas terminaba su hilo rojo, tal vez no se hubiese molestado tanto.

También podemos reflexionar que las personas que están destinadas a estar juntas siempre lo estarán y aunque pase mucho tiempo siempre se deberán encontrar.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí